Platos para compartir, sabores que emocionan
y el alma de Girona en cada bocado.
Francina nació en el corazón del barrio viejo de Girona con una convicción: que la gastronomía sin fronteras es la única gastronomía que vale la pena.
Cocina mediterránea de alma, casera en espíritu y creativa en ejecución. Aquí los platos se hacen para pasar de mano en mano, de mesa en mesa, de recuerdo en recuerdo.
Un espacio donde el producto local de temporada manda, la técnica sirve a la emoción y el ambiente cálido del Barri Vell hace el resto.
"Gastronomia sense limits" no es un eslogan. Es una promesa.
En Francina, cada visita tiene su propio ritmo. Puedes llegar a mediodía para un menú que sabe a casa, o quedarte la noche entera explorando platos que pasan de mano en mano. El ambiente cálido del Barri Vell de Girona hace el resto.
Francina vive en la Plaça de les Castanyes, dentro del barrio medieval de Girona. La piedra centenaria y el diseño contemporáneo conviven bajo arcos que llevan siglos escuchando conversaciones.
Luz cálida, vigas de madera, lámparas de ratán y esas mesas que invitan a alargar la sobremesa. El murmullo de fondo de la gente que es genuinamente feliz.
No hay prisa. No hay protocolo. Solo calidad, cercanía y la convicción de que comer bien es uno de los grandes placeres de la vida.
Girona tiene muchos restaurantes. Francina tiene alma. Reserva tu mesa y descubre por qué la gente repite.